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                           Historias de Sanaciones
 

Un Angel En Mi Cocina  .

 Es difícil para mí saber por dónde empezar mi historia. Esta ha sido un largo camino con muchas curvas.
  Tenía 30 años y no me faltaba nada: tenía un precioso bebe de 18 meses de edad, un trabajo con el que disfrutaba y era feliz en mi matrimonio.
    Tenía todos los elementos básicos para tener una vida feliz.
 Cuando recuerdo esa época de mi vida , siento que no podía haber sido mejor. Yo como muchas personas nunca había pensado en la mortalidad de una forma seria.  Y jamás hubiera pensado que mi vida iba a cambiar tan  radicalmente como cambió.

   Me acuerdo que le solicité a mi médico una mamografía. El dudó, diciendo: 
   "Que sólo tenía treinta años de edad y era muy improbable que tuviese cancer de pecho". Pero, sin embargo, en mi corazón sabía que algo estaba ocurriendo y que mi organismo no funcionaba bien. Después de todo, era mi cuerpo, por lo que insistí hasta que el médico de mala gana aceptó.
   Me diagnosticaron cáncer de mama. Me intervinieron para hacerme una masectomia
 y 15 de los 22 ganglios linfáticos extirpados mostraron malignidad. 

  Al salir del hospital, estaba totalmente abatida, nunca me había sentido tan  sola. Estaba segura de que pronto moriría .

Mientras regresaba a casa, acompañada de mi marido, nos invadió un profundo silencio, solo roto por el estallido de nuestros sollozos .
De repente ,mientras conducía, mi marido me empezó a animar.A decirme que muchas personas habían vencido el cancer y que juntos también venceríamos el mío. La verdad es que tanto él como mi familia fueron de gran apoyo y ayuda para que mi estado de ánimo cambiase. Realmente me salvó mi propia fortaleza, la esperanza que deposité en mi curación, mi voluntad ferrea y sobre todo mi fe.

   Me negue rotundamente a que el cancer ganara terreno en mi vida. Tenía un bebé y una familia que cuidar. Y me planteé que tenía que vivir.
    A partir de ese momento empezamos una guerra sin tregua. Nos dispusimos a asesorarnos sobre las diferentes opciones disponibles, tanto en medicina tradicional como en medicina alternativa. Procuramos  tener toda la información posible,antes de decidirnos por un enfoque u otro.

Hice muchas sesiones de quimioterapia e incluso sufrí un transplante de médula osea. Mi deseo de curarme completamente me hizo pedir  a nuestros familiares y amigos  que rezasen por mí.  Su respuesta fue increible ,acudieron en masa a nuestro lado. Es sorprendente cómo la gente responde cuando la necesitas. Aprendí mucho acerca de la bondad innata de las personas.Y empecé a ver de la vida el lado positivo.

Pero necesitaba más, necesitaba curarme. Después de mucho buscar pedí la ayuda de un "curandero".  Siempre he estado interesada en los misterios de la sanación.

Una mañana, por casualidad vi en televisión al Dr. Pearl y a alguno de sus pacientes. Creo que el tema del programa era la curación alternativa. Me sorprendió por su dulzura y humildad. Sus pacientes reciben curaciones sin precedentes en el mundo de hoy. 

Cuando conocí al Dr. Pearl, yo estaba muy debil por la quimioterápia . Me desplazaba en silla de ruedas, y pasaba casi todo el día en cama. Durante siete semanas me tuve que someter a transfusiones de sangre cada dos días .Para redondear todavía más las cosas adquirí un herpes zóster. Estaba resuelta a salir del hospital.
Mi curación empezó el día que mi marido me sacó del hospital ,en silla de ruedas, para ir a ver al Dr Pearl. Desde ese día las cosas han ido milagrosamente mejor.

  Cúando el Dr Pearl, recorrió mi cuerpo con sus manos, sentí mucho calor. Vi muchos colores brillantes, vi una estrella blanca y una hermosa luz blanca. También vi una luz violeta, de un color violeta intenso, un color que antes nunca había visto. Sentí la sensación de que unas manos invisibles me estaban sanando. Me sentía feliz, como si los ángeles estuvieran celebrando una fiesta a mi alrededor. Yo quería unirme a la diversión. Mi corazón estaba abierto a toda esta oleada de emociones y sensaciones  inimaginables. Fué una experiencia verdaderamente hermosa.

Al cabo de un rato, oí la voz de una " mujer angel " diciendo: "Ha terminado". En el mismo instante el Dr Pearl me indicaba (como si él también hubiese escuchado la voz) que la sesión había terminado.

Durante mis otras dos sesiones, volvieron a aparecer los ángeles. Cada sesión fué más hermosa que la anterior. Sin palabras los ángeles me llenaban de paz, amor, alegria y esperanza, todas las cosas que necesitaba en mi vida.

Durante varios meses los angeles vuelven a mí en sueños y a veces mientras estoy despierta. Siempre me dieron la respuesta que necesitaba y estoy eternamente agradecida por este regalo.

Ahora no los veo, pero estoy segura de que me cuidan en silencio. Cuando estaba a punto de verlos, el aire se embriagaba con un olor como a helado de vainilla.
Un día entre en la cocina y me asusté cuando inesperadamente vi a uno de los ángeles de pie, !en mi cocina !.aquel día no olía a helado de vainilla. Y al verlo de pie me asusté tanto que di un grito. Quizá piensen que me inoportunan y ya no se me aparecen.

   Desde mi primera reunión con el Dr. Pearl y con los ángeles que trabajan con él, ya no he necesitado mas transfusiones de sangre , ni  he vuelto a usar silla de ruedas.  Ahora estoy en condiciones de caminar y conducir por mi cuenta. Hago una vida totalmente normal, voy a comprar, me encargo del cuidado de la casa, de la familia...
Es un cambio radical , pues hace poco tiempo estaba confinada en una cama.

Mis reuniones con el Dr Pearl, me han ayudado muchísimo. Ha habido una apertura en mi vida a las emociones. Mis sentimientos y mis emociones son mucho más profundas y verdaderas. Tengo un gran sentido del amor, no solo para mi esposo y mi hijo, sino para el mundo.

    Quizá el angel, lo que quería decirme es que ahora ya podía cuidarme sola y cuidar de mi familia ,como lo había hecho antes de mi enfermedad.

   Me veo como una sobreviviente. Una sobreviviente es más que una persona que vive sólo a través de una enfermedad,  es una persona que tiene el coraje de seguir con vida. Es disfrutar de la familia y los amigos, compartir el amor, una persona que está abierta a todas las posibilidades, con la esperanza, y siempre fiel a su corazón. 

  Ahora tengo 37 años. Como he dicho, ha sido un largo viaje. Pero siempre he valorado las lecciones que he aprendido acerca de mí misma  - y la vida-como resultado de mi experiencia. Y siempre será para mí un privilegio sentir el olor a helado de vainilla.

(ir al principio)
 

  Milagro en Melrose Place 
   Me reuní con el Dr. Pearl el 3 de octubre de 1994, un día que cambió mi vida para siempre. 

   Nací con un defecto de nacimiento. Al nacer el médico me cortó el cordón umbilical demasiado pronto. 
   Dejé de respirar por un período de tiempo, mi piel se volvió de color púrpura. Como resultado de 
   este trauma, una parte de mi cerebro dejó de funcionar y el lado derecho de mi cuerpo de mi cintura 
   abajo no se desarrolló correctamente. Mi pierna derecha era varios centrímetros más corta que mi izquierda,  mi pie derecho estaba girado hacia adentro,así 
   como, mi cadera derecha era mucho mayor , que la izquierda. Debido a mi deformidad, caminaba con una cojera exagerada, 
   andaba con un balanceo constante. Además, debido a la diferencia en la longitud de mis piernas, no podía ponerme recto. Para que mis dos piernas actúasen como una gran pierna había de equilibrar el peso de mi  cuerpo. Para evitar  caer, mi espalda se encorvaba hacia adelante como si estuviera a punto de sumergirse en una piscina. Tuve muchos problemas de espalda tanto de niño como de adolescente y de adulto.

 A los 14 años, había visitado más de 20 médicos en los intentos de poner remedio a mi situación. Sufrí una operación en el talón derecho para intentar mejorar mi pierna, pero no cambió mi manera de caminar, ni tampoco equilibró  mi cuerpo. Llevaba zapatos ortopédicos y aparatos para las piernas, pero ninguno de estos recursos mejoraba mi situación.

    Pronto desarrollé espasmos en mi pierna derecha. Alrededor de los14 años, los espasmos se volvieron muy violentos y frecuentes . Era especialmente embarazoso para mí cuando estos espasmos ocurrian cuando estaba con amigos... y más todavía cuando estaba con extraños.
 Así que, en contra de mi voluntad, visité a un neurólogo. que me recetó medicamentos para ver si los espasmos disminuían. Muy al contrario de hecho, parecía que los espasmos se alimentaban de la medicación. 

     Más tarde, ese mismo año, fuí remitido a otro médico. Me dijeron que me podia ayudar. Qué quizás sería el último que tuviera que visitar. Estaba tan emocionado. Quizás ahora no sería tan diferente a los demás. Fui con grandes expectativas. Cuando  terminó la consulta, nunca me había sentido peor . El médico me pintó un panorama desolador, me dijo que siempre tendría problemas en la espalda. De hecho que estos problemas irían aumentando con la edad, y que acabaría confinado en una silla de ruedas.

El regreso a casa se me hizo interminable. Y tomé una decisión muy importante ese día: que jamás volvería a ver a otro medico, tenía que encontrar alguna forma para aceptar mi destino y hacer las paces con mi cuerpo.

  Pasaron trece años. Estaba trabajando y un compañero me comentó que estaba teniendo terribles dolores de espalda y que un amigo suyo, que años atrás había tenido un acciodente de moto, le recomendó que visitase a un prestigioso quiropráctico que a él le había  quitado los dolores de espalda .

Pensé que yo también iba a probar. 

  Pedí cita para y me la dieron para octubre pues tenía una gran lista de espera. El día de la visita , entre en su oficina, tomé asiento y esperé hasta que su ayudante me hizo pasar a la consulta .En aquel momento entró el quiropráctico, su nombre Eric Scott Pearl. Yo intuitivamente sabía que estaba en el lugar adecuado en el momento adecuado.

    En esa visita me hizo algunas preguntas, dió un vistazo a mi columna vertebral y trabajó suavemente mi cuello. Me pidió que volviese dentro de dos dias. Me sentí un poco mejor, pero mi espalda todavía me dolía.

Volví, a los dos días, como habíamos quedado. Volvió a revisar mi columna vertebral y a trabajar mi cuello suavemente. Me indicó que cerrase los ojos y me relajase.

De repente, mi pie derecho empezó a moverse en circulos, como si tuviera vida propia. Intenté pararlo pero continuaba girando, esto duró unos minutos.
Recuerdo una sensación cálida como si la temperatura de la habitación hubiese aumentado diez grados. Sentí una energía alrededor de mi pantorrilla derecha y mi pie derecho volvió a girar una vez mas, lentamente. !Ahora qué pasa?! Me estaba preguntando, asombrado. Sentía como si unas manos invisibles tocasen mi pie, pero, en realidad, no me tocaba ninguna mano. Estaba totalmente en paz.  Este proceso duró unos treinta segundos, y creo que salí de mi propio cuerpo.

Cuando acabó la sesión, le expliqué al Dr Pearl, lo que había sentido y experimentado. A continuación me pidió que me pusiera en pie. !Milagro! Me levanté .Estaba de pié más alto y recto. Cuando miré al suelo había mucha más distancia de la que yo recordaba. Vi que mi pie derecho estaba recto, ya no estaba girado hacia el interior, al igual que mi pie izquierdo. Estaba equilibrado, por primera vez en mi vida tenía dos piernas independientes. El Dr Pearl me dió un gran abrazo

Me fui con una enorme sonrisa en la cara. Tenía el coche aparcado en Melrose Place. No paraba de pensar si esto había ocurrido realmente. Me sentí como si estuviese viviendo un sueño. Ninguna parte de mi cuerpo tenía la misma forma que antes.

Dejando Los Angeles, propiamente dicho, volvía a Laurel Canyon. Pero perdí el control de mis emociones y tuve que parar a un lado de la carretear durante un buen rato, mientras rompia a llorar desconsoladamente. Toda mi vida paso de nuevo ante mis ojos, en esos momentos. La esperanza que me fue arrancada cuando solo tenía 14 años, la había recuperado 13 años después en la consulta del Dr Pearl..

 No sabía que tanta felicidad fuese posible. Me sentía en paz con mi cuerpo, en paz con el mundo. No fue hasta mucho tiempo después que descubrí que estas curaciones eran comunes en la consulta del Dr Pearl. Yo no creía en los milagros.

Albert Einstein dijo que hay dos maneras de ver la vida.Puede creer que no hay milagros o puede darse cuenta de que todo es un milagro.

  Ah Y, por cierto...mis dolores de espalda han desaparecido 
 
 

(ir al principio)
 

"He tenido alergias durante años (a todos los tipos de césped, nogales, chocolate, perfumes y más). Estaba en el peor momento de la crisis ,cuando acudí  a la consulta del Dr Pearl aquejada de un dolor cronico de garganta. Varios días después de mi primer tratamiento me di cuenta de que ya no sufria de alergias. " 

- Laurie Lewandowski 
 

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"En mayo empecé a tener un eczema en la barbilla, y poco a poco empezó a invadir las mejillas. Esto realmente me preocupaba muchísimo, porque la mayoría de mi familia había  padecido este transtorno de piel . Había usado infinidad de cremas distintas para deshacerme de él, y me estaba empezando a deprimir porque por más medicamentos que usaba, iba avanzando en lugar de remitir .Cada vez me dolía más e incluso me salían llagas. Pensaba que tendría que vivir con el eczema de por vida.
Cuando fuí a las sesion de curación, no pensaba que pudiese ocurrir nada en absoluto. Pero en la sesión sentí un calentamiento general  de mi cuerpo y un calor intenso en algunas zonas, sobre todo en la cara. Cuando salí de la consulta  ya no volví a pensar más en ello.

Al día siguiente al maquillarme, me di cuenta de que el eczema había desaparecido por completo. !Y nunca más ha vuelto a aparecer!"
 

- Stacy 
 
 

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